El desamparo se cubría de franelas,
Mientras las noches inversas declaraban voluntades cosmicas.
Silenciosas, embarradas en dulzura, saboreaban el aburrimiento inocuo, perdido y sonriente.
Lloraban sus pisadas, se alejaban siniestras, enterradas y furtivas.
Su elegancia disparaba dardos incipientes,
degradantes y solitarios.
Imaginaban tripas subterraneas, colores invisibles y sonrisas delicadas.
Decidio apartarse un día sumido en esa rabia tan anaranjada y ajena, que le provocaban los celos y la humedad desperdiciada.
Corrió por su destino y tropezó enceguecido, se largó confundido, y engordó hasta rasgar su orgullo.
Se disfrazó mutilante y persiguio la noche vetusta y sangrante, hasta encontrar el éxito, sin ser sometido.
Se desnudó y amputó sus mentiras, ruidoso y cabizbajo.
Pequeño y sin miedo...
... ensartado en el olvido.
Noviembre 5 2014 1,24 Am
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